viernes, 11 de mayo de 2012

guille: que linda todtuga
mafalda: tortuga
guille: todtuga
mafalda: tortuga
guille: y si mejor la pateamos!!!


me decís pará
una mano más
juntemos las cartas
barajemos de nuevo.
te digo que si a es igual a b
y b es igual a c
entonces... te reís
a y b pueden ser iguales en un sentido
b y c lo serán en otro
entre a y c puede no funcionar
o se pueden detestar irremediablemente
te digo que no quiero jugar más
que quiero tirar las cartas a la mierda
que necesito encontrar alguna vez un conjunto A que me abarque
que me contenga completamente
recostarme sobre el piso negro
que alguien trace un círculo con tiza alrededor
y me diga con certeza matemática
B está incluido en A
te volves a reír
me abrazas
con tu metro noventa y cinco de humanidad
que lindo se siente.

lunes, 7 de mayo de 2012

¿por qué coño me has tenido que hacer esto precisamente a mí?
oye lola, tú no puedes ir por ahí como un gatito diciendo, por favor recójame tengo frío sea bueno. ni tu ni nadie, eso se acabó, se acabó. y el puesto de enrique no lo sustituye nadie, aunque te cases doce veces porque las personas son irrepetibles
...
así que deja de asfixiar a tus hijos colgándote a su cuello y si algún día te cuelgas del cuello de algún señor, coño que sea para decirle que te quiero y quiero vivir contigo no para gimotear soy un gatito herido quiere ser usted mi esparadrapo.
 ...
 – me llamas para comer otra vez cualquier día de estos?
 – no, me llamas tú a mí, cuando quieras verme realmente a mí


escuché este diálogo en el 83 y en algún lugar se me quedó pegado. ayer encontré la serie entera en youtube y fui directo al capítulo final, a lo que quería encontrar. claro que algunas cosas no las recordaba entre ellas que imanol arias estuviera tan fuerte,  pero sí las palabras lo cual no deja de sorprenderme.

http://www.youtube.com/watch?v=xBUetK5_S5s
por si querés ir por más. el diálogo está hacia el final, en el minuto 40 y algo.

domingo, 15 de abril de 2012

"enamorá de la vida
aunque a veces duela"
chambao


arreglo las plantas
eso me distrae
me ayuda a no pensar en vos.

uno de los cactus tiene flores
levanto la maceta para verlas de cerca
un bichito gris escapa del sol
que invade su refugio circular de tierra seca
lo toco, se hace bolita
y entonces pienso en vos

pequeñas flores de pistilo amarillo
coronan cada esfera del cactus
acomodo un pétalo fucsia y me pincho
es una ínfima espina
flexible, casi transparente
y entonces vuelvo a pensar en vos.

creo que mejor pruebo con la lectura
hasta podría llegar incluso
a intentarlo con el televisor.

miércoles, 11 de abril de 2012



palabras dichas a la boca
mansamente
carcajadas de besos
un retorcijón de fuego
tus labios
descendiendo por mi piel

viernes, 6 de abril de 2012

sciagura
grave desgracia
trágica calamidad
la palabra trepa por mis manos que sostienen el diccionario, se apodera de los brazos, alcanza el pelo, me convierte en medusa, entra en mi cerebro. lo fagocita como los gusanos a la carne de las ovejas vivas por debajo del cuero. estallan imágenes descontroladas, inconexas: la sala dei giganti que julio romano pintó para que se me cayera encima, abro una puerta y entro borracha al pavilhão chinês con sus millones de objetos que se mueven como en una película de tres dimensiones, mientras vos me regalas la floralis genérica que arrancaste de la plaza de las naciones unidas. de golpe estamos frente a una vidriera con ciento cuarenta y cuatro gatos chinos de la fortuna dorados moviendo el brazo izquierdo todos al mismo tiempo y yo no les creo. no creo en la fortuna, ni en los gatos, ni en los chinos, mucho menos en vos.
corro a buscar refugio en el sillón rojo de gaetano pesce, estratégicamente colocado equidistante de las ventanas de este panóptico

que alivio que ustedes estén allá afuera.

martes, 3 de abril de 2012

no digas nada, sólo abrazame, besame
porque así funciona mi conjuro
contra lo que se nos va de las manos
y si no me besas, tampoco digas nada
porque el sonido de tu voz
tendrá el sabor del rechazo
y entonces me voy a hundir en el mar
me convertiré en anémona
me volveré inapelable

martes, 27 de marzo de 2012

Un intento de pasar a trazos un cuadro impresionista.
La luz se colaba entre las rendijas de la persiana dibujando curvas brillantes sobre la cortina blanca.
La cama revuelta, el acolchado verde lima tirado en el suelo.
Él, acostado en el centro de la cama, relajado, quieto sobre las sábanas blancas. Ella casi sentada sobre él, las manos sobre la almohada, las bocas buscandose, tocandose, devorandose.
Los movimientos de ella eran suaves. Se dejaba apenas penetrar y se mantenía así. Entonces salía, esperaba, se detenía, para de repente tenerlo dentro por completo y enseguida volver a salir sólo para empezar otra vez. Con la tercera repetición él se río. Se rió como se reía siempre ella y él no comprendía porqué. Ella no lo sabía explicar, sólo sabía que no podía evitarlo.
Esta vez él también se río de ese modo y lo comprendió como una revelación. Supo, con un saber ancestral, del vértigo que pueden producirse las pieles, un vértigo irremediable y eterno como la caída que provocan.
La sonrisa de él
así, desnuda
nunca
había sido tan ella.